El origen
Detrás de Ô P'tit Garonnais hay un niño de Lorena que pronto se instaló en París, donde crecí, estudié y di mis primeros pasos en la restauración. Luego, gracias al encuentro con una tolosana que me conquistó tanto por ella como por su región, acabé llegando al Suroeste. Entre la energía de Toulouse, su hipercentro y el arte de vivir del Suroeste, hoy se escribe una nueva historia: la de Ô P'tit Garonnais.
- Los inicios
Los inicios
Todo empezó en una brasserie tradicional del distrito 17 de París, donde tuve la suerte de conocer a un patrón que me transmitió mucho más que un oficio. Me descubrió los entresijos de la restauración, el placer del trato con los clientes y la riqueza de hacer vivir a un equipo y a un establecimiento. Estaba fascinado por ese universo, por su energía y por esa forma de crear cada día un verdadero lugar de vida.
- El aprendizaje
El aprendizaje
El aprendizaje son horas y horas repitiendo los mismos gestos, los mismos servicios, hasta que se vuelven naturales. Porque detrás de un servicio cuidado y de calidad hay mucha rigueza, paciencia y sobre todo ganas de dar la talla, para uno mismo y para cada cliente. Fue en esa exigencia, a veces intensa, donde aprendí el verdadero sentido del oficio.
- El clic
El clic
El clic llegó después de haber trabajado en distintos puestos, de la sala al bar, hasta la dirección de un equipo y de un establecimiento. Gestionar pedidos, hacer los cuadrantes, contratar, llevar un restaurante y cuidar cada detalle me fue dando ganas de ir más lejos: hacerlo todo por mí mismo, por mi cuenta. El emprendimiento en la restauración tiene sus exigencias, sus riesgos y sus sacrificios; es una apuesta que quería hacer desde hace tiempo. Hoy he decidido lanzarme.
- El lugar
El lugar
Tras más de un año buscando en la región tolosana el lugar que diera vida a mi proyecto, tuve la suerte, gracias a mi agente inmobiliario que nunca me soltó, de descubrir esta dirección en el corazón de la mítica rue des Filatiers. Entre el mercado de Carmes y la plaza de la Trinité, en un barrio vivo, cálido y apreciado por todos, entendí de inmediato que aquí debía empezar la historia. Un lugar a imagen de mi concepto: abierto a todos, donde se puede venir a compartir unas tapas o disfrutar un plato bonito, trabajado y goloso, de una ensalada fresca a una hamburguesa generosa, de un entrante refinado a un postre tradicional. Mi ambición es sencilla: hacer de esta dirección un verdadero lugar de vida, un lugar que reúna a jóvenes, familias, enamorados, trabajadores, habituales y visitantes de paso. Un sitio donde comer entre compañeros, compartir un afterwork entre amigos, cenar en pareja o simplemente encontrarse junto a una copa. Y sobre todo, un lugar capaz de acoger todas las ocasiones y todos los eventos, para hacer de Ô P'tit Garonnais una dirección viva, cálida y abierta a todos.
- Hoy
Hoy
Hoy, tras años aprendiendo, observando y creciendo en este oficio, por fin comienza una nueva aventura. Ô P'tit Garonnais es la concreción de un deseo madurado durante mucho tiempo: crear un restaurante a mi imagen, donde la cocina, el compartir y la convivencia estén en el corazón de cada momento. Una cocina generosa, una carta de bebidas pensada para todos los gustos — cócteles, vinos, cervezas y espirituosos — y sobre todo un lugar donde venir a comer bien, tomar algo, compartir y disfrutar. Más que un restaurante, quiero hacer de él una dirección donde uno se siente bien y a la que apetece volver.
El resto de la historia la escribimos contigo. Empuja la puerta.